Tu ritual de siempre.
Listo cuando tú lo estés.
Unos minutos por la mañana. Una pausa más larga por la noche. Guarda una meditación para cada momento, con la duración, la preparación y las campanas de intervalo que elijas.
- Sesiones que encajan en tu horario
- Tiempo para acomodarte antes de empezar
- Campanas al inicio, en los intervalos y al final
